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El 45% de las empresas en México sufrió fraude en 2024

Resumen en 30 segundos

  • Según el estudio Impacto de los delitos financieros en México 2024 de KPMG, el 45% de las organizaciones encuestadas enfrentó un intento o un fraude consumado ese año.
  • De esos casos, el 32% fue interno y el 33% mezcló personal propio con terceros. Es decir, en dos de cada tres fraudes alguien de adentro participó.
  • Los tipos más frecuentes: conflicto de interés (55%), robo de identidad (44%), malversación de efectivo (35%) y robo de activos (32%).
  • Ninguna de estas modalidades aparece de golpe. Todas dejan un rastro en compras, pagos, nómina o accesos que se puede cruzar antes de que el faltante sea grande.

Cada octubre KPMG publica su radiografía de delitos financieros en México, y la edición 2024 trajo un dato que conviene leer dos veces: casi la mitad de las empresas consultadas vivió un fraude o un intento de fraude durante el año. No hablamos de un sector en particular. La encuesta reunió a más de cien directivos de quince estados, de industrias tan distintas como el sector financiero, la construcción, el consumo y el comercio minorista.

Lo que más nos llamó la atención no fue el porcentaje, sino de dónde salieron los golpes. Solo el 35% vino exclusivamente de afuera. El resto involucró a personas con acceso legítimo a los sistemas, a la caja o a las decisiones de compra. Esa es la parte que casi nadie quiere mirar, y es exactamente la que un dueño de PyME en México, Colombia, Perú, Chile, Argentina o Venezuela sí puede controlar si sabe qué buscar.

¿Qué encontró KPMG en su estudio de 2024?

El informe se titula Impacto de los delitos financieros en México 2024. Enfoque holístico ante una problemática cambiante y evolutiva. Se levantó en agosto de ese año y el resultado principal es directo: el 45% de las organizaciones reportó haber sufrido un intento o la materialización de un fraude. Por origen, el 35% fue externo, el 32% interno y el 33% una combinación de ambos.

Los tipos de fraude que más se repitieron fueron el conflicto de interés, con un 55% de menciones; el robo de identidad, con 44%; la malversación de efectivo, con 35%; y el robo de activos, con 32%. Aparte, el 20% de las compañías reconoció haber sufrido actos de corrupción, y en el 24% de esos casos el impacto superó el millón de pesos.

El estudio también midió ciberataques: el 39% de las empresas fue víctima de alguno, con el phishing como puerta de entrada más común (59%). Ese frente lo tratamos aparte en nuestro artículo sobre ciberseguridad para PyMEs; aquí nos quedamos con lo que ocurre puertas adentro.

¿Por qué dos de cada tres fraudes involucran a alguien de adentro?

Porque el fraude necesita acceso, y el acceso lo tiene quien trabaja contigo. Un tercero puede intentar engañarte con una factura falsa o un correo que imita a tu banco, pero quien conoce el proceso de autorización, el horario en que nadie revisa la caja o el proveedor que jamás se audita, tiene una ventaja enorme. La cifra de KPMG lo confirma: sumando casos internos y mixtos, en el 65% de los fraudes participó personal propio.

El conflicto de interés encabeza la lista justamente por eso. No requiere robar nada de forma evidente: basta con dirigir compras hacia un proveedor con el que existe una relación no declarada, o aprobar condiciones que benefician a un conocido. Cada operación, vista sola, parece legítima. El patrón solo aparece cuando comparas precios, frecuencias y beneficiarios a lo largo del tiempo, como explicamos en las señales del fraude interno.

¿Cómo se ven estas modalidades en una PyME?

En una empresa grande, la malversación de efectivo puede ser un esquema complejo de cuentas. En un negocio mediano suele ser mucho más simple: cobros en efectivo que no se registran, descuentos aplicados sin autorización, reembolsos de gastos que nadie contrasta con un comprobante real. Son montos pequeños, repetidos durante meses, que se confunden con el costo normal de operar.

El robo de activos tiene su versión PyME en la merma que nadie mide. Producto que entra al almacén y no sale por ventas, herramientas que desaparecen, insumos que se consumen más rápido de lo que la producción justifica. Mientras no exista un porcentaje de referencia, cualquier cifra parece aceptable y el desvío se camufla como desperdicio.

El robo de identidad, en cambio, mezcla lo interno con lo externo: credenciales de un empleado que se usan para autorizar pagos, correos de proveedores que cambian de repente la cuenta bancaria de depósito, accesos que siguen activos cuando la persona ya no trabaja en la empresa. Es uno de los casos donde el control de accesos y la revisión de pagos tienen que ir de la mano.

¿Qué puede hacer un dueño de negocio con estos datos?

Lo primero es dejar de pensar en el fraude como un evento y empezar a verlo como un proceso. Un fraude que llega a impactar más de un millón de pesos no ocurrió en una tarde: se construyó con decenas de movimientos que pasaron por sistemas que ya tienes. Facturación, banca en línea, nómina, control de inventario, registros de acceso. La información existe; lo que falta casi siempre es cruzarla.

Tres preguntas que vale la pena hacerse hoy. ¿Quién puede autorizar un pago y registrarlo sin que otra persona lo vea? ¿Cuándo fue la última vez que se compararon los precios de tus diez proveedores principales contra el mercado? ¿Los accesos a tus sistemas corresponden exactamente a las personas que trabajan hoy contigo? Si alguna respuesta es incómoda, ahí hay un punto de partida.

El mismo estudio de KPMG señala que seis de cada diez empresas no reciben capacitación en prevención. Eso no es una crítica al equipo: es una oportunidad. Un negocio que sabe qué señales buscar detecta antes, pierde menos y evita convertir un problema operativo en uno legal.

¿Cómo saber si tu empresa ya está en ese 45%?

Muchas de las empresas que respondieron a KPMG no sabían que tenían un problema hasta que lo tuvieron encima. La razón es la misma en México que en Bogotá, Lima, Santiago, Buenos Aires o Caracas: las señales están repartidas en cientos de registros que nadie relaciona entre sí. Por eso el diagnóstico RASTROX no revisa un solo reporte; cruza compras, inventario, nómina, ventas y accesos para encontrar exactamente dónde no cuadra y cuánto representa.

El diagnóstico dura cuatro semanas, se hace sin frenar tu operación y termina con un informe claro de hallazgos y un plan de contención. Con el Bono de Confianza, ese informe completo es tuyo siempre. La IA encuentra los patrones; la experiencia humana decide qué significan y qué hacer primero.

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Preguntas frecuentes

¿Qué porcentaje de empresas en México sufrió fraude en 2024?

Según el estudio de KPMG Impacto de los delitos financieros en México 2024, el 45% de las organizaciones encuestadas reportó haber enfrentado un intento o la materialización de un fraude durante ese año.

¿Qué proporción de esos fraudes fue interna?

KPMG clasificó el 32% de los casos como internos, el 35% como externos y el 33% como una combinación de ambos. Sumando internos y mixtos, en cerca de dos de cada tres fraudes participó personal de la propia empresa.

¿Cuáles fueron los tipos de fraude más frecuentes?

El conflicto de interés (55%), el robo de identidad (44%), la malversación de efectivo (35%) y el robo de activos (32%). Además, el 20% de las empresas reportó actos de corrupción, y en el 24% de esos casos el impacto superó el millón de pesos.

¿Estos datos aplican a una PyME o solo a empresas grandes?

La encuesta reunió a más de cien líderes empresariales de quince estados y de sectores diversos. Las modalidades descritas, como conflicto de interés o malversación de efectivo, se presentan en negocios de cualquier tamaño; en una PyME suelen ser montos pequeños repetidos durante meses.

¿Cómo se detecta un fraude interno antes de que crezca?

Cruzando datos que normalmente se revisan por separado: pagos contra órdenes de compra, inventario contra ventas, nómina contra actividad real y accesos contra la plantilla vigente. Un diagnóstico externo permite ver patrones que desde adentro ya se normalizaron.

Aviso: este artículo es informativo y se basa en datos públicos del estudio Impacto de los delitos financieros en México 2024 de KPMG. No constituye asesoría legal, contable ni fiscal, y ninguna de las señales descritas prueba por sí sola una irregularidad. Cada caso debe evaluarse con datos propios y, cuando corresponda, con el apoyo de un profesional.

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