Resumen en 30 segundos
- Según una encuesta de la consultoría Vestiga difundida por Milenio, la proporción de empresas en México que reportó fraude cometido por sus propios empleados pasó de 8% a 14% entre octubre de 2020 y octubre de 2021.
- Las afectaciones también crecieron como porcentaje de las ventas: de alrededor de 4% a 7% de los ingresos entre las empresas afectadas, según la misma fuente. Otros análisis del sector ubican el daño típico entre 5% y 10% de los ingresos anuales.
- El fraude se concentra en tres áreas: proveedores y compras (36% de los casos), administración y tesorería (31%) y operaciones (23%). El robo hormiga representa 6% y otras modalidades 4%.
- La causa que Vestiga señala no es la sofisticación de los defraudadores sino la falta de políticas antifraude, controles internos débiles y poca capacitación. Es el mismo diagnóstico que se repite en Colombia, Perú, Chile, Argentina y Venezuela.
Durante la pandemia muchas empresas mexicanas redujeron personal, mandaron a casa a los equipos administrativos y relajaron controles para sobrevivir. La encuesta que la consultoría Vestiga levantó entre sus clientes y que Milenio publicó a finales de 2021 muestra el costo de esa decisión: el porcentaje de empresas que sufrió fraude de sus propios empleados se duplicó en doce meses, de 8% a 14%, y la pérdida entre las afectadas subió de alrededor de 4% a 7% de los ingresos.
Los datos son de una encuesta, no de un censo, y conviene leerlos como una tendencia y no como una medición exacta. Pero la tendencia coincide con lo que reportan los estudios internacionales y con lo que se observa en empresas de toda la región: cuando el control se afloja, el fraude interno crece rápido y se concentra en los mismos lugares. Este artículo repasa qué encontró Vestiga, por qué compras y tesorería concentran dos de cada tres casos, qué modalidades son más frecuentes y por dónde empezar a revisar.
En este artículo
- ¿Qué encontró la encuesta de Vestiga sobre fraude de empleados en México?
- ¿En qué áreas de la empresa se concentra el fraude interno?
- ¿Cuáles son las modalidades más frecuentes según la encuesta?
- ¿Por qué el fraude interno se duplicó en un año?
- ¿Por dónde debe empezar a revisar una empresa mediana?
- ¿Cómo saber hoy si tu empresa está en el 14%?
- Preguntas frecuentes
¿Qué encontró la encuesta de Vestiga sobre fraude de empleados en México?
De acuerdo con lo publicado por Milenio y retomado por Chubb y CIO México, la consultoría Vestiga comparó la situación de las empresas en octubre de 2020 y octubre de 2021. En ese lapso, la proporción de compañías que reportó haber sido víctima de fraude por parte de sus empleados pasó de 8% a 14%. Al mismo tiempo, el impacto entre las empresas afectadas subió de alrededor de 4% a 7% de las ventas.
La consultoría atribuyó el aumento a fallas de gestión: ausencia de políticas antifraude, controles internos deficientes y falta de capacitación del personal para identificar y reportar irregularidades. No habló de delincuentes más hábiles ni de tecnología nueva. Habló de empresas que dejaron de mirar. Es una conclusión incómoda para cualquier dirección, porque significa que la mayor parte del problema está bajo su control.
¿En qué áreas de la empresa se concentra el fraude interno?
La distribución que reportó Vestiga es clara: 36% de los casos ocurre en proveedores y compras, 31% en administración y tesorería, 23% en operaciones, 6% corresponde a robo hormiga y 4% a otras modalidades. Dos de cada tres casos, entonces, están en las dos áreas que manejan la relación con terceros y el dinero: quien decide a quién se compra y quien decide a quién se paga.
Esa concentración no es casual. Compras y tesorería son las funciones donde una sola persona suele tener a la vez información, decisión y ejecución, y donde los controles dependen de documentos que la misma persona genera o aprueba. En empresas medianas de México, Colombia, Perú, Chile, Argentina y Venezuela el patrón es idéntico: el gerente de compras que lleva diez años con los mismos proveedores y el contador que concilia el banco que él mismo paga. Son las personas más confiables de la empresa, y por eso son el punto débil.
¿Cuáles son las modalidades más frecuentes según la encuesta?
Vestiga enumeró las prácticas que más aparecen: empleados fantasma en la nómina, irregularidades en ventas como sobornos o cancelaciones fraudulentas, mal uso de tarjetas corporativas y gastos de viaje, y creación de proveedores ficticios para ingresar facturas falsas. Cada una encaja en las áreas que concentran los casos: proveedores ficticios en compras, nómina y tarjetas en administración, cancelaciones en operaciones y ventas.
Lo que tienen en común es que todas dejan rastro en los datos de la empresa. Un empleado fantasma es un registro de nómina sin marcaje de asistencia ni correo activo. Un proveedor ficticio es un RFC nuevo con facturas redondas y sin recepción de mercancía. Una cancelación fraudulenta es una venta anulada después de cobrada. Ninguno es invisible; lo que ocurre es que nadie cruza esos registros con la pregunta correcta. Los indicios de fraude interno son casi siempre datos que ya existen leídos de otra forma.
¿Por qué el fraude interno se duplicó en un año?
El periodo medido coincide con el momento más duro de la pandemia para las empresas mexicanas. Tres cosas pasaron a la vez. Primero, las áreas administrativas trabajaron a distancia y los controles que dependían de ver un documento físico o de una firma presencial se suspendieron o se hicieron por correo. Segundo, se redujo personal, y con menos gente las funciones que debían estar separadas se concentraron en una sola. Tercero, la presión económica sobre los empleados aumentó.
Los estudios de fraude ocupacional describen exactamente esa combinación como el entorno de mayor riesgo: oportunidad ampliada, control reducido y presión personal. Lo relevante para 2026 es que muchas de esas concentraciones de funciones nunca se deshicieron. La empresa volvió a crecer, pero la persona que en 2020 asumió compras y pagos a la vez sigue haciendo ambas cosas. El riesgo que Vestiga midió en 2021 no desapareció con la pandemia; en muchos casos se volvió estructura.
¿Por dónde debe empezar a revisar una empresa mediana?
Por donde están los casos: compras y tesorería. En compras, listar los proveedores dados de alta en los últimos tres años, quién los aprobó, cuánto se les ha pagado y si hay recepción verificable de lo comprado; comparar precios contra el histórico del mismo producto; revisar la concentración de compras por solicitante. En tesorería, verificar que quien paga no concilie, que los cambios de cuenta bancaria de proveedores tengan confirmación independiente y que las tarjetas corporativas tengan comprobante por cada cargo.
En nómina, cruzar la lista de empleados pagados con asistencia, accesos y correos activos. En ventas, revisar cancelaciones y notas de crédito posteriores al cobro. Estas revisiones no requieren software nuevo; requieren que alguien distinto del responsable del área las haga con regularidad. Y conviene medir el resultado contra el ingreso: si el daño típico está entre 5% y 10% de las ventas, como estiman Vestiga y otros análisis del sector, una revisión que encuentre la mitad de eso paga su costo muchas veces. Los indicios de fugas operativas suelen estar en esos mismos cruces.
¿Cómo saber hoy si tu empresa está en el 14%?
Un diagnóstico de fugas operativas toma los datos que la empresa ya tiene (proveedores y sus altas, órdenes de compra, facturas y recepciones, pagos y conciliaciones, nómina y asistencia, cancelaciones de venta, cargos de tarjetas corporativas) y los cruza para responder preguntas concretas: qué proveedores crecieron sin cotización, qué pagos salieron sin recepción, qué empleados cobran sin dejar rastro de actividad, qué ventas se cancelaron después de cobradas, qué personas concentran decisión y ejecución en compras o tesorería. Así es cómo funciona el proceso.
El diagnóstico dura cuatro semanas, no detiene la operación y termina con un informe de hallazgos y un plan de contención priorizado. Con el Bono de Confianza, ese informe completo es tuyo siempre, con o sin hallazgos. El 14% de Vestiga son las empresas que se enteraron. La pregunta es cuántas del otro 86% simplemente no miraron.
Hablar con un asesor · Volver al blog
Preguntas frecuentes
¿Qué porcentaje de empresas mexicanas sufrió fraude de empleados según Vestiga?
14% en octubre de 2021, frente a 8% en octubre de 2020, según la encuesta de la consultoría difundida por Milenio. Se trata de una encuesta entre empresas, no de un censo nacional.
¿Cuánto pierden las empresas afectadas?
La encuesta indicó que las afectaciones pasaron de alrededor de 4% a 7% de las ventas entre las empresas que reportaron fraude. Otros análisis del sector sitúan el daño típico entre 5% y 10% de los ingresos anuales.
¿En qué áreas ocurre más el fraude interno?
Proveedores y compras concentran 36% de los casos, administración y tesorería 31%, operaciones 23%, robo hormiga 6% y otras modalidades 4%, según Vestiga.
¿Cuáles son las prácticas más comunes?
Empleados fantasma en nómina, sobornos y cancelaciones fraudulentas en ventas, mal uso de tarjetas corporativas y gastos de viaje, y proveedores ficticios que ingresan facturas falsas.
¿Por qué aumentó tanto en un año?
Vestiga lo atribuye a falta de políticas antifraude, controles internos débiles y poca capacitación, en un periodo en que la pandemia obligó a trabajar a distancia, reducir personal y concentrar funciones que debían estar separadas.
Aviso: este artículo es informativo y se basa en la encuesta de la consultoría Vestiga difundida por Milenio en 2021 y retomada por Chubb y CIO México. Las cifras corresponden a una encuesta entre empresas y deben interpretarse como tendencia, no como medición exacta. No constituye asesoría legal.