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Perú: 55% de las empresas sufrió fraude y el 75% de los casos vino de adentro

Resumen en 30 segundos

  • En la Encuesta Global de Delitos Económicos y Fraude de PwC (edición 2018, con datos de 7.228 encuestados en 123 países), el 55% de las empresas peruanas reportó haber sido víctima de fraude en los 24 meses previos, frente al 49% mundial.
  • El 75% de los fraudes en Perú fueron cometidos por personal interno; el promedio global fue 52%. Casi la mitad de los autores eran empleados de nivel junior o medio, no directivos.
  • La apropiación indebida de activos fue el delito más frecuente (60%), seguida del fraude cometido por el consumidor (34%) y el soborno y la corrupción (32%). La mitad de los casos ocurrió en áreas de operaciones y producción.
  • El 81% de las empresas decía tener programas de ética y cumplimiento. El fraude ocurrió igual, porque un código de conducta no sustituye a la separación de funciones ni al cruce de datos.

Cuando PwC preguntó a empresas de 123 países si habían sufrido algún delito económico en los dos años anteriores, el promedio mundial fue 49%. En el Perú la respuesta fue 55%. Pero el dato que debería quitarle el sueño a un gerente en Lima, Arequipa o Trujillo es otro: tres de cada cuatro fraudes reportados por empresas peruanas fueron cometidos por gente de adentro. En el resto del mundo, poco más de la mitad. El enemigo, en el Perú, casi siempre tiene fotocheck.

La encuesta se levantó entre junio y septiembre de 2017 y se publicó en 2018, pero sus conclusiones siguen describiendo con precisión cómo funciona el fraude interno en una empresa mediana peruana, y en general en México, Colombia, Chile, Argentina o Venezuela: no lo hacen genios, lo hacen personas que encuentran un proceso donde nadie mira. En este artículo repasamos lo que encontró PwC y traducimos cada hallazgo en una decisión concreta de control.

¿Qué encontró PwC en las empresas peruanas?

La edición 2018 de la Encuesta Global de Delitos Económicos y Fraude de PwC recogió respuestas de 7.228 organizaciones en 123 países. El capítulo peruano, difundido por medios como Gestión, dejó un panorama más severo que el promedio mundial en casi todos los indicadores. El 55% de las empresas del país había sufrido al menos un delito económico en los 24 meses previos (49% a nivel global). El 75% de esos fraudes fue cometido por personal interno, cuando el promedio mundial se situó en 52%.

En cuanto al tipo de delito, la apropiación indebida de activos encabezó la lista con 60% de incidencia: dinero, inventario, equipos o insumos que salen de la empresa sin autorización. Le siguieron el fraude cometido por el consumidor (34%) y el soborno y la corrupción (32%). El 50% de los casos se produjo en áreas de operaciones y producción, es decir, lejos de la gerencia y cerca de donde se mueven los bienes físicos. Para las empresas afectadas, además de la pérdida directa, el 32% reportó daño en sus relaciones comerciales, el 28% en la moral del equipo y el 26% en su reputación.

¿Quién comete el fraude interno en el Perú?

El perfil que dibuja PwC desarma un mito. El 43% de los fraudes internos fue cometido por empleados de nivel junior y el 37% por mandos medios; solo el 13% por altos directivos. Es decir, ocho de cada diez casos salen de puestos que manejan procesos del día a día: compras, almacén, caja, tesorería, logística, ventas. No son quienes firman los estados financieros; son quienes reciben la mercadería, registran el pago o aprueban el gasto pequeño que nadie revisa.

Esto tiene una implicancia directa para la empresa mediana. Los controles suelen concentrarse arriba: aprobaciones de gerencia, firmas conjuntas para montos grandes, revisión del directorio. Abajo, donde ocurre el 80% del fraude, el control es la confianza. “Trabaja conmigo hace diez años” es la frase que antecede a la mayoría de los desfalcos documentados en el país. Y no porque la persona fuera mala desde el inicio, sino porque un proceso sin supervisión durante diez años es una invitación abierta. Sobre este punto profundizamos en por qué el 80% del fraude interno en Perú nace de una oportunidad.

¿Cómo se ve la apropiación de activos en una empresa mediana?

El 60% de incidencia de la apropiación indebida de activos se explica porque tiene muchas formas y casi todas parecen operación normal. Las más frecuentes en el Perú son cuatro. Proveedores ficticios: órdenes de servicio a empresas que solo existen en papel, a menudo vinculadas a familiares de alguien en compras. Gastos y viáticos inflados: consumos personales presentados como gastos de representación, aprovechando que nadie revisa el detalle. Doble pago de facturas: se paga dos veces la misma factura y el excedente se recupera con una devolución que jamás llega a la cuenta de la empresa. Y salidas de almacén sin guía o con guía ajustada después, especialmente en insumos y productos de reventa fácil.

Lo que une a las cuatro es que pasan por el sistema con documentos válidos. La factura del proveedor ficticio es una factura real emitida por un RUC real. El viático tiene comprobante. El doble pago tiene dos comprobantes de transferencia. Nada de eso lo detecta una revisión de saldos al cierre del mes. Se detecta comparando: proveedores nuevos contra contratos y visitas, gastos contra políticas y promedios, pagos contra facturas únicas, salidas de almacén contra ventas y producción. Ese cruce es lo que falta en la mayoría de las empresas medianas.

¿Por qué tener un código de ética no evitó el fraude?

Uno de los datos más reveladores de la encuesta es que el 81% de las empresas peruanas decía contar con programas de ética y cumplimiento. Con esa cobertura, el 55% sufrió fraude igual. La conclusión no es que los programas sean inútiles, sino que un documento no cambia un proceso. Un código de conducta describe lo que está prohibido; un control impide que ocurra o hace que se note en días en lugar de años. Cuando la empresa invierte en lo primero y no en lo segundo, la única barrera real sigue siendo la honestidad individual, que es justamente lo que el triángulo del fraude dice que no se puede dar por sentado bajo presión.

Hay un segundo efecto peor: la falsa tranquilidad. El gerente que tiene un código de ética firmado por todos siente que ya hizo lo suyo, y deja de preguntar por los ajustes de inventario o por los proveedores nuevos. En una empresa mediana en Perú, el control que realmente protege es aburrido: separar funciones, conciliar con independencia, revisar excepciones cada mes. Nada de eso cabe en un póster.

¿Qué controles bajarían ese 75% en una empresa peruana?

Primero, separar las funciones en el ciclo de compras y pagos: quien solicita no aprueba, quien aprueba no paga, quien paga no concilia. En una empresa de 30 personas esto se logra con tres perfiles distintos en el sistema y una política escrita. Segundo, un procedimiento de alta de proveedores con verificación de RUC en SUNAT, domicilio, referencias y una aprobación ajena al área que lo propone. Tercero, un reporte mensual de excepciones: pagos duplicados por monto y proveedor, facturas cerradas sin movimiento bancario, gastos por encima del promedio, ajustes de inventario por persona.

Cuarto, conteos sorpresa en almacén de los insumos y productos de mayor valor o mayor rotación, comparando físico contra sistema sin aviso. Y quinto, cruzar datos que hoy viven en áreas distintas: compras contra contratos, almacén contra ventas y producción, nómina contra marcaciones y accesos. Ninguna de estas medidas requiere desconfiar de nadie; al contrario, protegen al empleado honesto porque eliminan la sospecha cuando aparece un faltante. Las señales que anticipan estos casos las describimos en las señales de fraude interno.

¿Cómo saber si tu empresa ya está en el 55%?

La mayoría de las empresas encuestadas por PwC descubrió el fraude tarde, y muchas por casualidad. No porque no hubiera señales, sino porque nadie tenía la tarea de buscarlas. Un diagnóstico de fugas operativas hace precisamente eso: toma los datos que la empresa ya tiene (compras, pagos, inventario, nómina, accesos) y los cruza para mostrar dónde el proceso permite que una sola persona actúe sin control y dónde ya hay patrones que no cuadran.

El diagnóstico dura cuatro semanas, no detiene la operación y termina con un informe de hallazgos y un plan de contención priorizado. Con el Bono de Confianza, ese informe completo es tuyo siempre, con o sin hallazgos. Con un 75% de fraudes internos, la pregunta no es si alguien intentará aprovechar una puerta abierta, sino cuántas puertas abiertas tiene hoy tu operación.

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Preguntas frecuentes

¿Qué porcentaje de empresas peruanas ha sufrido fraude según PwC?

El 55% reportó haber sido víctima de al menos un delito económico en los 24 meses previos a la encuesta, frente a un promedio mundial de 49%. El dato corresponde a la Encuesta Global de Delitos Económicos y Fraude de PwC publicada en 2018.

¿Quién comete el fraude en las empresas del Perú?

El 75% de los casos fue cometido por personal interno (promedio mundial 52%). Dentro de ese grupo, el 43% eran empleados de nivel junior, el 37% mandos medios y solo el 13% altos directivos.

¿Cuál es el tipo de fraude más común en empresas peruanas?

La apropiación indebida de activos, con 60% de incidencia: dinero, inventario, equipos o insumos que salen sin autorización. Le siguen el fraude cometido por el consumidor (34%) y el soborno y la corrupción (32%).

¿Sirve tener un código de ética para prevenir el fraude interno?

Ayuda, pero no alcanza. El 81% de las empresas peruanas encuestadas tenía programas de ética y cumplimiento y aun así el 55% sufrió fraude. Un documento define lo prohibido; solo los controles de proceso (separación de funciones, conciliaciones independientes, revisión de excepciones) impiden que ocurra.

¿Estos datos siguen siendo válidos hoy?

La encuesta se levantó en 2017 y se publicó en 2018, por lo que los porcentajes exactos pueden haber cambiado. Sin embargo, la estructura del problema (mayoría de fraudes internos, cometidos en niveles operativos, mediante apropiación de activos) es la misma que describen estudios posteriores en la región.

Aviso: este artículo es informativo y se basa en datos públicos de la Encuesta Global de Delitos Económicos y Fraude de PwC (edición 2018) y su cobertura en medios peruanos. Los ejemplos son ilustrativos. No constituye asesoría legal, contable ni financiera; cada empresa debe evaluar su situación con profesionales calificados.

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